BBC Ministerio Hispano

El último milagro de Jesús en la tierra

La muerte se rinde ante Él…

Por Dr. Óscar J Fernández

Juan 11:1-54
Cuando era niño mi familia acostumbraba a llevarme a los funerales. Considero que era una costumbre errónea, pero nada podía hacer para evitarlo. Fue tan grande la impresión recibida en aquellos años, que aún hoy, el olor de ciertas flores, como el jazmín, me producen nauseas, porque inconscientemente lo asocio a aquellas escenas vividas hace ya muchos años.
¿Cuándo fue la última vez que usted asistió a un funeral? ¿Recuerda algo que le impresionó?
Hoy hemos leído otro episodio en la vida de Jesús que solo aparece registrado en el Evangelio de Juan. Le invito a que lea conmigo Juan 11: 1-15
Vamos a analizar algunas cosas en este pasaje:
La palabra de la cual se traduce “enfermo” es ἀσθενῶν cuya transliteración es “ASTHENEO”. En 36 ocasiones esta palabra se usa en el Nuevo Testamento para indicar una enfermedad. En el versículo 4 se usa la palabra ἀσθένεια cuya transliteración es astheneia que se traduce como enfermedad en 24 oportunidades en el Nuevo Testamento y en cinco ocasiones como muerte.
Seguimos leyendo el pasaje y en el versículo 11 encontramos que dice: duerme y la palabra que se usa en el original en griego es κεκοίμηται cuya transliteración es Koimamai que se traduce en 11 ocasiones en el Nuevo Testamento como dormir. Y luego el Señor añade, “voy a ἐξυπνίζω” cuya transliteración es exupnizo que se traduce como despertar a alguien que está durmiendo.
En el versículo 13 del capítulo 11 del Evangelio según San Juan se aclara algo…
13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro
Y aquí no hay duda de ninguna clase ya que la palabra usada es θάνατος cuya transliteración es “tánatos” que se usa 117 veces en el Nuevo Testamento para indicar la muerte.

En el versículo 14 Juan trata de despejar cualquier duda que pudiera surgir…
14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto
En esta ocasión se usa la palabra ἀπέθανε cuya transliteración es apostaneisko que se usa en 112 ocasiones en el Nuevo Testamento y se traduce como “estar muerto”.
De modo que no hay alguna duda posible. Jesús claramente les dijo a sus discípulos lo que había ocurrido con Lázaro. Es decir, que ellos venían preparados para asistir a un funeral. Por supuesto que nadie sabía lo que Jesús haría.
Las ceremonias mortuorias varían mucho de una cultura a otra y de un país a otro. Yo recuerdo que en los funerales en el país en el que nací, se realizaban durante 24 horas consecutivas. Tarde en la noche, era costumbre repartir algunas golosinas, chocolate si era invierno y café, así como bocaditos, pastelitos y otras chucherías. En los Estados Unidos, por lo general se vela al cadáver del fallecido a los tres o cuatro días de haber muerto. Por lo general se hace un servicio de “visitación” que a veces dura dos días en los que el cadáver se expone por algunas horas. Es frecuente hacer luego un “Servicio de Recordación” del fallecido en el que los amigos hablan del difunto y a veces se hace un servicio religioso y luego del entierro, la costumbre es que los familiares y amigos más cercanos, lleven alimentos a la casa de la familia del fallecido.
En el Oriente Medio también había costumbres funerarias en los tiempos de Jesús. Esas costumbres eran muy diferentes a las costumbres que tenemos en el llamado mundo occidental, especialmente en los Estados Unidos de América. Pienso que es absolutamente necesario entender esto para poder comprender e imaginar la escena ante la cual nos encontramos.
Hacía muy poco tiempo que Jesús se había retirado de Judea, debido a las amenazas que le habían hecho, busque en su Biblia Juan 10:39 para que vea a lo que me estoy refiriendo. Entonces Jesús se había ido a Perea que está en la parte este del río Jordán. Estando allí, les llegó la noticia de que se había producido una tragedia en Betania, justo en la casa de unos amigos muy queridos que los habían acogido con mucha hospitalidad cuando estaban en Judea. Resultó que Lázaro, el hermano de Marta y María, se enfermó de gravedad. No sabemos qué tipo de enfermedad fue. Hay muchas especulaciones al respecto, pero en verdad nada se sabe con certeza. En esta situación, las hermanas de Lázaro acudieron al Señor pidiéndole su ayuda.
Quiero aclarar que este hombre llamado Lázaro no se menciona en los Evangelios Sinópticos, pero sus hermanas sí se mencionan, busque en su Biblia Lucas 10:38–42. Es interesante notar cómo Juan interrumpe el relato que está haciendo para identificar a María como la mujer que había realizado el ungimiento de los pies de Jesús antes de que fuera crucificado. Hay algunos hechos que están implícitos en las expresiones y manifestaciones que se hacen. Vemos así la expresión de una fe que aparece implícita en la expresión que se registra en Juan 11:3 “… el que amas está enfermo”.
Observe con cuidado y se podrá dar cuenta que ellas no hicieron ninguna petición. Ellas confiaban en que el Señor supliría su necesidad, cualquiera que esta fuera. Eso se llama FE, con mayúscula. El hogar de estos tres hermanos servía como lugar favorito en el que Jesús se hospedaba cuando estaba en la zona de Jerusalén, hecho comprobado por su estadía allí durante las noches de la última semana de su ministerio terrenal.

El versículo 4 revela también la omnisciencia de Jesús cuando ante la noticia recibida le dijo a sus discípulos: “Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad (astheneia) no es para muerte (tánatos), sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. A mi modo de ver, esta es una clara afirmación de la deidad de Cristo al llamarse a sí mismo EL HIJO DE DIOS.
Jesús sabía lo que sucedería con Lázaro. La expresión no es para muerte (tánatos) que se usa en el v. 4 no significa que Lázaro no moriría, pues luego afirmó que había muerto (apostaneisko) (v. 14), sino que la muerte no sería el resultado final, es decir, que Jesús estaba manifestando algo que sucedería pero que sus discípulos no podían entender lo que Él estaba diciendo. Lea en su Biblia Juan 9:3, 4
La preposición griega “pros” indica “no es para morir”. También la preposición en la expresión para la gloria de Dios “juper” significa, “para revelar la gloria de Dios”. Esta confianza de Jesús ante la muerte se ve manifestada con el episodio que culminó con la resurrección de la hija de Jairo según se relata en Marcos 5:39.

Los discípulos pensaron que el mensaje que habían recibido era urgente, pero Jesús permaneció dos días más en Perea, sin acudir al llamado que le habían hecho. Pero esto no se puede ver como una señal de falta de afecto hacia Marta y María o de NO prestar atención a una necesidad. Esta fue una oportunidad que Él usó para mostrar que Él era en verdad el Hijo de Dios.
Después de que transcurriera el tiempo necesario, Jesús anunció que regresaba a Judea e invitó a los discípulos a acompañarle. Es interesante observar que no les pidió que vinieran. En verdad era una situación bien peligrosa. Los discípulos trataron de convencerle del peligro que existía. Ellos no podían comprender por qué Él quería regresar cuando los fariseos estaban tratando de matarlo. En este caso la respuesta de Jesús fue enigmática al decir: “El que anda de día, no tropieza”, queriendo decir que mientras anduviera de día estaba haciendo la voluntad de Dios y nada malo le ocurriría ya que el maligno anda en la oscuridad. Mientras que hiciera la voluntad de Dios, el enemigo no podía tocarlo. Como los discípulos no entendieron, les dijo entonces claramente que Lázaro estaba dormido (Koimamai) y lo iba a despertar (exupnizo). Pero los discípulos seguían sin entender. Cómo era posible que fuera a arriesgar la vida por ir a despertar a alguien de un sueño. Entonces Jesús les dijo claramente que Lázaro había muerto. En el versículo 15 les revela el “misterio” cuando les dice: “…y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis”…
Esta frase nos da la clave para entender el milagro que se va a producir.

Jesús había dicho que no haría milagros para convencer a Israel de su deidad. Por lo que podemos entender que este milagro fue hecho para ratificar ante sus discípulos que Él era el Hijo de Dios. Aunque Pedro hablando a nombre de los discípulos lo declaró en Mateo 16:16, al parecer, a pesar de esto, el rechazo que le hacían los judíos y de manera muy especial los líderes religiosos, despertaba dudas en ellos. Jesús realizó este milagro para reafirmar la fe de aquellos que habían creído en Él. Tomás es visto generalmente como el discípulo que tuvo dudas, sin embargo en Juan 11:16 se presenta de otra forma…
Se produjo una verdadera sorpresa. El amor por los tres hermanos, aunque parece contradictorio, se manifestó en su demora en el mismo lugar por espacio de dos días. Esa demora aseguraría a las hermanas, a la multitud y a generaciones venideras que no era una simple resucitación de un desmayo, sino una verdadera obra sobrenatural al infundir vida en un cuerpo muerto que ya estaba en pleno proceso de descomposición, busque y lea en su Biblia Juan 11:39
Ningún otro milagro de los realizados por Jesús fue más anticipado y tuvo una preparación como este. Jesús estaba procurando desarrollar en los discípulos una fe más sólida y madura. Él dio el mandato que los discípulos, simplemente, no querían oír… Dijo que era tiempo de volver a Judea. No expresó su intención de ir para consolar a María y a Marta, sino que irían a Lázaro, como si estuviera todavía con vida. Parece que la muerte no había roto la relación personal del Señor con su amigo. La muerte no significa nada para el Maestro. Es solo una manera en la que se puede Glorificar Su Nombre…
Pienso que algo muy importante que debemos tener en cuenta, cuando nos acercamos a un milagro, es buscar a quién va a exaltar. Recordemos que Jesús se quejó de que los judíos “pedían señales (milagros) para creer”. Los milagros que hizo Jesús, a pesar de que Él era Dios, sin tomar en cuenta que se llamó a sí mismo el Hijo de Dios, sin tomar en consideración que declaró que Él era el Mesías prometido, a pesar de haber declarado que Él era el único camino posible para llegar a Dios, con cada milagro que hizo le dio GLORIA a Dios, le dio a Él el crédito. Dice Juan 11:4 “Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella…” De esta manera pienso que Jesús también les estaba diciendo a sus discípulos que Él sería glorificado con esta acción.
Con la resurrección de Lázaro se obtuvo un resultado inmediato veamos lo que dice Juan 11:45: Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él
Juan describe primero la reacción favorable que siguió al milagro de la resurrección de Lázaro; para luego dedicar un tiempo para referirse a la reacción negativa en los versículos 46 al 57. Pienso que esta situación no ha variado a pesar de los muchos años que han trascurrido desde aquel evento. Jesús es la encarnación de la verdad divina, y tanto sus enseñanzas como sus obras, obligan a la gente a asumir una posición: Estar a favor o en contra.
La decisión es libre, pero las consecuencias son inevitables. Este sería el último milagro de Jesús en su ministerio terrenal, una culminación apropiada para el Hijo de Dios. El texto griego indica que los dos verbos habían venido y habían visto están en “aposición” con la frase “Muchos de los judíos”, es decir, las tres expresiones se refieren al mismo grupo de personas. El texto en griego se puede traducir literalmente así: “Muchos de los judíos, (es decir) los que habían venido a María y habían visto […], creyeron en él”. La expresión “creyeron en Él” incluye la preposición “eis” que sirve para expresar una creencia con confianza personal y un compromiso de por vida. La resurrección de Lázaro, como ningún otro milagro, logró doblegar finalmente la resistencia más acérrima, manifestada hasta ese momento, por los judíos que estaban presentes.
Pero sucedió algo inesperado. Es muy probable que algunos de ellos fueran a avisar a los fariseos acerca de lo que había ocurrido, y tal vez lo hicieron sin alguna malicia, quizá pensando en convencerlos, o sintiendo que era su deber informar a los líderes religiosos de un evento tan notable como la resurrección de un muerto que llevaba cuatro días en la tumba. También ese deseo de los seres humanos de comunicar a otros, cuando son testigos de algo de mucha importancia, pudo estar presente en la actitud de los judíos. Parece, sin embargo, que la noticia cayó como una bomba en el Sanedrín y les precipitó a tomar una decisión drástica. Lea Juan 11:45-53.
La amenaza era real. Cuando dice los principales sacerdotes, se refiere a los sumos sacerdotes, que eran saduceos y tomaron las medidas más severas en contra de Jesús lea en su Biblia Mateo 26:3, 14. Los saduceos a menudo se mencionan en combinación con los fariseos. Aunque estos últimos eran los más estrictos en la aplicación de la ley, varios de ellos mostraron alguna simpatía hacia Jesús y sus enseñanzas; lea Juan 3:1 y siguientes; Juan 7:50; 19:39 y Hechos 5:34 y 23:6). Parece que la reunión del Sanedrín fue más bien informal pero a pesar de eso, tomaron una decisión drástica Leamos Juan 11:54-57
Esto precipitó el desenlace, la irritación y el resentimiento de los líderes religiosos, se había manifestado temprano en el ministerio público de Jesús, pero iba intensificándose día a día con una gran hostilidad. Hubo varios intentos de apedrearle, por último, decidieron deshacerse de Él de alguna manera. La orden dada seguía en pie, así que cualquier persona que tuviera conocimiento de la presencia de Jesús, y no avisara a los líderes religiosos, sería considerado un cómplice de Él.
Quiero insistir en decir que la muerte de Lázaro es el último milagro del ministerio terrenal de Jesús y es el milagro más grande que se registra en el Nuevo Testamento. Es el hecho que precipita el cumplimiento del propósito de la venida de Cristo, Juan 11:25 presenta un resumen magistral del Evangelio en Juan 11:25,26; 40:
25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá
26
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente
40
Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
¡Al igual que aquel día Jesús levantó a Lázaro de la tumba en la que estuvo encerrado por cuatro días después de haber muerto, Dios nos puede levantar hoy de la tumba del pecado en la cual hemos estado encerrados por toda una vida!
Lázaro salió de la tumba al llamado de Jesús y el Maestro dijo desatadle y déjenle ir. Lázaro no escribió algún libro del Nuevo Testamento, ni parece que se dedicara a predicar ni a hacer milagros. Él era un “milagro caminante” un testimonio vivo del poder de Jesús y dondequiera que él llegaba la gente en susurros se preguntaba: ¿No es este el que estuvo muerto? La historia de Lázaro era palpable. ¿Y la tuya? ¿Es tu historia reconocida como un milagro de Dios? Cada uno de nosotros es el resultado del milagro más grande que se pueda hacer por nosotros que es resucitarnos a una nueva vida en Cristo por la Gracia de nuestro Dios derramada a nuestro favor.
¿Pueden reconocerlo los que te ven? ¿Saben los que te conocen que eres una nueva criatura? Ese es el mejor mensaje que podemos dar, el testimonio de una vida transformada por la Sangre del Cordero que quita el pecado del mundo.

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