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Mi último invento

Por Dr. Óscar J Fernández  

Anoche no pude dormir pues me pasé toda la noche elaborando los planos de mi último invento que es algo que de seguro va a revolucionar el mercado. Ya estoy en negociaciones con varias corporaciones chinas y cubanas para explorar las posibilidades de fabricar el producto en alguno de esos países para abaratar el costo de producción y además por la facilidad que brindan para hacer pruebas con las personas con el equipo sin que nos hagan demandas judiciales.
Se trata de lo que he llamado un “INTEGRÓMETRO”, claro está que este es el nombre en clave del proyecto, comercialmente tendrá un nombre más atractivo, espero que mi hija le haga una buena campana de mercadotecnia.
Déjeme explicarme. Se trata de un nuevo equipo electrónico portátil de fácil manejo y transportación. Se puede llevar en un bolsillo ya que es del tamaño de un teléfono celular y solo pesa tres onzas. A un toque de un botón es capaz de medir la integridad de la persona con la cual estamos hablando. ¿Se imagina?
Estoy trabajando ahora en los diferentes modelos que se podrán fabricar ya que habrá versiones para políticos de cualquier nivel y nación, para profesionales de todos los tipos, desde abogados hasta enfermeras, sin olvidar a los dentistas, economistas y mecánicos. Como la gama es muy amplia, tendré que hacer diferentes modelos incluso dentro de cada especialidad y para cada tipo de actividad. Claro que en términos de negocios, más variedad implica más ventas, estoy elaborando de plan de negocios para ir al “Tanque de Tiburones” a pedir dinero para financiar el negocio.
A fin de hacer que este equipo pueda medir a todo el mundo, estoy desarrollando un modelito mayor, que tendrá una pantalla LED de unas seis pulgadas, y dispondrá de un teclado virtual en el cual se podrá especificar la profesión o el oficio de la persona a quien queremos medir la integridad. Como en el caso de los “Tres Mosqueteros”: Uno para todos. Este será más costoso que el modelito anterior que será muy barato.
También, a sugerencia de algunos buenos amigos que conocen del proyecto, estoy trabajando en un modelito que he llamado “eclesiástico” que servirá para medir la integridad a: sacerdotes, obispos, cardenales, pastores, apóstoles, profetas, evangelistas, diáconos, hacedores de milagros y miembros de iglesias y parroquias.
A esta altura alguno de mis lectores estará diciendo o en el mejor de los casos pensando: ¿Qué modelo va a inventar para él mismo? Bueno, para mí, no necesito inventar un nuevo equipo. Tengo que usar uno muy viejo, el problema es que la mayoría de la gente se ha olvidado de usarlo: ¡La Biblia!
Tal vez usted coincida conmigo en afirmar que uno de los peores males que enfrenta la sociedad moderna es la falta de integridad.
¿Y qué es la integridad? Dice el diccionario que: Es una persona recta, probada, intachable.
Hoy día usted no puede creer que lo que le están diciendo en un anuncio es verdad, bien se trate de un auto nuevo o usado o de una medicina. Algunos medicamentos que se anuncian como fórmulas mágicas para sanar enfermedades, emplean más tiempo en decir los efectos negativos que puede causar el medicamento que en describir los beneficios que produce. ¿Entonces por qué lo venden? ¡Hace más daño que beneficio, pero produce dinero!
Estamos viviendo momentos en los que la mayoría de la gente no hace distinción entre la verdad y la mentira. Encontramos policías corruptos, agentes federales que aceptan sobornos, funcionarios públicos haciendo mal uso de sus funciones, políticos mentirosos, gente hipócrita, chismosos, gente que defrauda a otras e ignora los compromisos.
Explotación, abuso, maltrato. Falta de INTEGRIDAD. Así que si logro fabricar mi invento voy a tener muchos clientes y mucha gente tratando de matarme para acabar con el invento, para que no se le descubra su FALTA de integridad.
El problema no es nuevo. La primera referencia está en Génesis 20:6.
En la lectura que leímos hoy y en la que leeremos mañana aparece un caso clásico que presenta de manera evidente este problema de la falta de integridad.

Hechos 5:1-11
1  Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,
2  y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.
3  Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?
4  Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
5  Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
6  Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.
7  Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.
8  Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.
9  Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.
10  Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.
11  Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

   El razonamiento de Pedro no admite réplicas: ¿Si la propiedad era tuya y nadie te la pidió, porque la vendiste y trajiste parte del importe y mentiste? Pedro no lo dice, pero si analizamos la situación vemos que Ananías y Safira estaban celosos de Bernabé.
Es que la gente celosa por definición tiene falta de integridad, hacen trampas para tratar se ser igual o superar a aquellos de los que sienten celos, mienten, engañan, tergiversan, propagan chismes, crean disensiones y además son hipócritas. Observe lo que había pasado:

Hechos 4:32-37
32  Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
33  Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
34  Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido,
35  y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
36  Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,
37  como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles. 

Ananías y Safira sintieron celos y quisieron competir con Bernabé y superarlo, pero su falta de integridad los llevó a ocultar parte del dinero y a tratar de engañar a Dios y olvidaron que Él NO PUEDE SER burlado.
Así de fácil y a la vez complicado. Dice la Biblia que NO HAY nada oculto que no haya de ser revelado. No nos corresponde a nosotros erigirnos en guardianes. Cada cual dará cuentas a Dios de sus actos. Y esta es también una muestra y una prueba de integridad.
El apóstol Pablo aconsejando a Tito, le dice: “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad”. (El subrayado es mío). Y esto es como una luz de tráfico en verde, ya en tiempos del apóstol había MAESTROS con falta de integridad, que no eran rectos, que no eran INTACHABLES.
Pero, ¿sabe una cosa? Tal vez en lugar de producir mi invento sería mejor dedicar todas mis fuerzas a divulgar la Palabra de Dios pues dice la Biblia que: “Sin profecía el pueblo se desenfrena”… Proverbios 29.18 y aquí profecía no se refiere a adivinar el futuro, sino a enseñar la Palabra y añado, ensenándola con INTEGRIDAD. Tal vez el analfabetismo bíblico que estamos viendo sea el causante del desenfreno con el que vive hoy la sociedad. Luchemos por enseñar la Palabra de Dios  a nuestro pueblo…

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