BBC Ministerio Hispano

JHVH es un Dios singular

Por Dr. Óscar J Fernández
Éxodo 9:13-21

“Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir? He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa; mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo”.

En Éxodo 9:13 Moisés nuevamente repite al faraón la orden de Dios de que deje en libertad al pueblo de Israel. Sin embargo, en esta oportunidad Moisés les advierte a los egipcios del peligro que implica para ellos seguir negándose a obedecer la orden de Dios. Pienso que de la plaga de granizos y de la forma en la que Dios se dirigió a los egipcios podemos sacar algunas enseñanzas que se aplican al mundo en general.

En primer lugar, es evidente que Dios desea que el mundo sepa que Él es leal a su pueblo. Observe que en el versículo 13 Él se identifica con los israelitas, llamándose a sí mismo “el Dios de los hebreos”. Note así mismo que es su petición Él dice: Deja ir a mi pueblo, mostrando su preocupación constante por ellos y por la aflicción que estaban padeciendo.

En segundo lugar Dios es misericordioso con todos los seres humanos. Los egipcios eran paganos y eran enemigos de Israel, pero a pesar de eso, Dios les hizo una advertencia de las calamidades que enfrentarían y especificó: “Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra”. Y les dijo que enviaría una tormenta (plaga) de granizos de proporciones catastróficas, y que mataría cualquier cosa que estuviera en el campo. Y les advirtió que buscaran refugio bajo techo para ellos y sus ganados si no querían perecer.

En tercer lugar, debemos observar que Dios es paciente, fíjese que dice: “Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra”. ¿Recuerda lo que dice el apóstol Pedro miles de años más tarde? “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3:9. Dios les dio a los egipcios oportunidades para que se arrepintieran.

Cuarto, Dios desea que todo el mundo lo conozca a Él como el único, Dios verdadero. Su propósito con los egipcios lo expresa de esta manera: “, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra”. La gloria de Dios se manifiesta y expande mediante el evangelio y por manifestaciones de su “santa ira”, y de una forma o de otra, todo el mundo, sin excepciones, un día llegará a reconocer la verdad acerca de Dios. Dice el apóstol Pablo en Filipenses 2:10: “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”.

Quinto, Dios cumple sus promesas, incluyendo a los paganos. Mire lo que dice Éxodo 9:20-21, “De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa”, estos que obedecieron, no tuvieron problemas. Cuando llegó la tormenta, los resultados fueron catastróficos para aquellos que no prestaron atención a las advertencias de Dios. Y en contraste, aquellos egipcios paganos que prestaron atención no tuvieron que enfrentar la muerte ni las pérdidas de sus animales que sufrieron sus coterráneos que no prestaron atención.

En resumen, podemos ver, sin lugar a alguna duda, que Dios es y será fiel a su pueblo y es también bondadoso con todo el mundo. Su finalidad no es castigar sino mostrar su gloria a todas las gentes, en cualquier lugar del mundo en el que se encuentren. Y haciendo esto, Él se mantendrá fiel a su promesa de brindar juicio y salvación. Si obedecemos su voz, seremos librados, pero si la desobedecemos, ya estamos condenados y solo quedará una horrible expectación del juicio venidero.

No debemos confundirnos, Dios es amor pero también es fuego que consume. Para experimentar su amor, tenemos que redimirnos con Él, mediante el sacrificio que hizo su Hijo en la cruz por nosotros. Esto no significa que repetir una oración y decir que creemos en Cristo, sin que haya un arrepentimiento genuino, sin un reconocimiento sincero de nuestra condición pecadora, y sin una intención de cambiar y dejar de vivir a nuestra manera, para comenzar a vivir a la manera de Dios, nos puede librar de su ira. No nos llamemos a engaño, Dios es como Él es, y no como nosotros quisiéramos que fuese. Esos “diosecitos” que algunos imaginan para que se ajusten a sus conveniencias, son simples ídolos sin poder ni valor. Dios es uno, y no podemos cambiarlo.

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