BBC Ministerio Hispano

Podemos descansar en Dios

Por Dr. Óscar J Fernández

Éxodo 10:1-6

“Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová. Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón”.

Las langostas son una de las señales que se usan en la Biblia para mostrar el juicio divino. En el libro del profeta Joel, la plaga de langostas desbastó la tierra y se convirtió en el centro del mensaje del profeta relativo al “Día del Señor”. En Amós 7:1-3 la plaga de langostas era un peligro tan terrible que el profeta oró para que fuera anunciada. En Apocalipsis 9:1-12 un enjambre de langostas monstruosas, como creaturas que salen de los abismos son una señal de la gran aflicción que vendrá sobre la tierra. Aquí en el libro de Éxodo, en la plaga de langostas, vemos la manifestación de la ira de Dios, pero de manera sorprendente, vemos también como esta plaga trae tranquilidad.

Tengamos presente que hasta cuando el diablo parece andar haciendo de las suyas, sin freno y triunfante, Dios es el que está controlando la situación. Dios dijo: “yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto”. La obstinación y el espíritu de venganza de los gobernantes egipcios era motivo de gran desaliento para el pueblo de Israel, pero esto también era parte del plan de Dios. Solo dejando mal por mal, Dios podría mostrar su poder y la verdadera naturaleza del poder de los egipcios.

Esta desgarradora experiencia le dio a Israel un patrimonio. No hubiera historia de cómo el poder de Dios triunfó sobre la opresión y la persecución, si no hubiera habido una verdadera oposición a obedecer al mandato de Dios por parte de los egipcios, de la misma manera que no hubiera podido haber una resurrección sin una cruz. Pero, de la manera en la que ocurrieron los hechos, el pueblo podría mirar al pasado y ver estos hechos como una demostración poderosa del amor de Dios por el pueblo de Israel. Dios mismo les dice: “y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová”. A partir de ahora, las oraciones y los sermones proféticos de Israel, mencionarán con frecuencia los milagros hechos en Egipto y durante el Éxodo, como una prueba fehaciente de la fidelidad de Dios a su pacto con el pueblo de Israel, sírvanos de ejemplos los siguientes pasajes de las Escrituras: Josué 24:5; 2 reyes 17:36; Jeremías 32:21 y Amós 4:10 entre otros.

Dios es fiel a sus promesas. Él no es hombre para cambiar de opinión. Su plan se mantiene firme y se mantendrá hasta la consumación de los siglos. El error está en pretender que nosotros somos iguales a Él. Semejante o a su semejanza, no implica igualdad sino parecido. Lamentablemente alguna gente ha entendido que puede hacer o amoldar a Dios o ajustarlo a sus conveniencias. Esto es un grave error, con resultados mortales. Él nos creó, nosotros no lo creamos a Él, que no tiene principio ni fin. Su usted creó a su dios para que se ajuste a sus deseos y necesidades, lamento decirle que ese es un dios falso. Nosotros tenemos que ajustarnos a Dios y no Él a nosotros.

Related Posts