BBC Ministerio Hispano

¿Se ha sentido impresionado por algo últimamente ?

Por Dr. Óscar J. Fernández

“Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante
de él todos los habitantes del mundo. Salmos 33:8

¿Qué quiso decir el salmista? ¿No es acaso Dios un Padre? ¿Cómo vamos a sentir temor de nuestro Padre? Muchas personas me han hecho estas preguntas a lo largo de los años. La Biblia misma nos da la respuesta. Dios le dice al hombre: “Porque mis caminos no son vuestros caminos”. En Génesis 1 la Biblia nos dice que Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza”. Le reto a que busque algún lugar en el que la Biblia diga que el hombre es igual a Dios.
El PROBLEMA grave, es que desde el principio el hombre ha querido ser igual a Dios. Recuerde que la primera tentación del diablo, a la primera mujer, fue “…y seréis como dioses”. La mujer trato de saber aquello que no sabía y que supuestamente la haría igual a Dios. Y cuando le ofreció al hombre el fruto prohibido, esa fue la oferta.
Luego, cuando los hombres trataron de hacer una torre para llegar al cielo, en Babel, querían llegar al cielo, “descubrir” a Dios y Él confundió sus idiomas y los esparció por el mundo. Y pudiéramos seguir buscando ejemplo tras ejemplo de cómo los hombres siempre han querido igualarse o superar a Dios.
¿Pero eso no me explica por qué el salmista nos llama a temer a Dios? La respuesta es muy simple: Se respeta a lo que se teme. Cuando un niño pequeño, se quema por primera vez un dedo con el fuego, aprende que “jugar con candela tiene un alto riesgo”. Y de eso es, en definitiva, de lo que se trata. Debemos de TEMER a Dios para respetarlo y obedecerlo. Donde no hay temor, NO HAY RESPETO.
En cierta ocasión le escuché decir a una persona que estaba dando un estudio bíblico sobre la oración, que él todas las mañanas se sentaba en la terraza de su casa a tomarse un cafecito con Dios y a conversar con Él. Han pasado varios años, no recuerdo de qué habló ese día aquella persona, pero no he podido olvidar esa frase ni he podido dejar de lamentarme por no haberle salido al paso. La oración es cierto que es hablar con Dios, pero no es hacerlo “de igual a igual” porque no somos iguales a Él. Semejante, no quiere decir igual. Es solo PARECIDO.
Si usted pudiera hablar con el Presidente de una nación, estaría muy agradecido de la oportunidad, pero tendría presente, o alguien se encargaría de que usted tuviera presente, que no era igual a él, ni tenía la misma autoridad.
El hecho de que Dios nos ame y haya enviado a su Hijo a derramar su sangre por nosotros para proveer un camino por medio del cual podamos ser justificados de nuestros pecados y ser adoptados como hijos de Él, no quiere decir que seamos iguales a Él. Quiero insistir una vez más, fuimos creados a su imagen y semejanza, no iguales.
Le invito a que visite el sitio en Internet de la Agencia Nacional de Investigaciones Espaciales NASA de los Estados Unidos y que contemple por un rato las fotografías de las galaxias tomadas por el telescopio espacial Hubble. No prepare su mente, ni preconciba alguna idea. Simplemente contemple la belleza, el orden, la inmensidad y la perfección del universo creado por Dios. Es un espectáculo sobrecogedor e impresionante. Eso nos ayuda a pensar en la grandeza del amor de un Dios que es capaz de crear y mantener al universo y de atender y escuchar a algo tan insignificante como nosotros, en comparación con la inmensidad de los cielos. Los cielos cuentan la Gloria de Dios y ese espectáculo es en verdad sobrecogedor.
Solo por la grandeza de Su amor humanamente incomprensible, es que podemos entender el plan redentor de Dios para la humanidad y su preocupación y cuidados constantes, lo cual en manera alguna significa que sea igual a nosotros. Es por eso que no hay algo que podamos hacer que sea suficiente para OBTENER la salvación. Su Gracia nos cubre con Su amor que es sobrecogedor. Su creación es sobrecogedora. Ese es un testimonio de Su grandeza sobrecogedora. Dios, JHVH es TAN inconmensurablemente grande y poderoso que TODA la tierra debe temer ante su sola presencia.
De manera que si Su Espíritu MORA en nosotros, deberíamos andar con temor de Él pues estamos, CONSTANTEMENTE ante Su presencia, y hacer solo lo que a Él le agrada. No hacerlo, es como “jugar con candela”.

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