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Algo sobre la SANTIDAD y la FIDELIDAD de Dios

Por Dr. Óscar J. Fernández

No podemos perder de vista que cuando hablamos de los atributos de Dios, aunque usemos términos que se apliquen también a los seres humanos, al referirnos a Él, estos toman otra dimensión. Lo mismo ocurre cuando leemos la Biblia en español o en cualquier otro idioma, y encontramos una referencia a Dios. Es por esta razón que estamos estudiando sobre su naturaleza y atributos a partir de la forma en la que aparecen en el texto de la Biblia en hebreo.

Es necesario que tengamos una mayor y mejor comprensión de nuestro Dios afín de que nos podamos relacionar con Él de una manera más íntima y personal. Tengamos presente que fue Él quien nos escogió a nosotros, y que a pesar de nuestra rebelión nos ama y siempre nos ha amado y nos seguirá amando siempre.
Así, sin más preámbulos, entremos al Lugar Santísimo para tener un encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, con El Shaddai, EL DIOS TODOPODEROSO.

Frecuentemente encontramos en la Biblia que se le llama a Dios: El Hakkadosh; y esta expresión se traduce generalmente como: Dios SANTO
La naturaleza del Tabernáculo y el lugar santísimo eran una especie de testigos de esa Santidad extraordinaria de Dios, Éxodo 26:31-34; Levíticos 16:1-4
Isaías quedó estupefacto y atónito ante la Santidad de Dios, Isaías 6:1-6
Éxodo 34:29-35

Todos los atributos de Dios son Santos, Él es SANTO. Sus atributos son PERFECTOS y nuestro Dios es PERFECTO.
¿Se ha preguntado alguna vez cómo es que siendo usted un ser imperfecto se puede
relacionar con un Dios que es PERFECTO?
¿Se da cuenta que la luz y las tinieblas no se pueden ligar?
Pero Dios proveyó el medio para nosotros mediante su Hijo Jesucristo y en el Antiguo Pacto estableció las cosas que su pueblo debía hacer…
Salmos 96:9
Salmos 99:3,5 y 9
El Salmo exalta la Santidad de Dios Salmos 29:2
Nosotros también como dice el viejo himno, repetimos: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso… Y hoy ya podemos repetir: El Hakkadosh, JVHV Elohim, El Shaddai…

La Santidad de Dios está ligada a otro atributo o característica de Él que lo hacen ser único y es Su FIDELIDAD. En la Biblia encontramos que se le llama: Emet Elohim Emet, y esta expresión generalmente se traduce como DIOS FIEL.
Deuteronomio 7:9. Pero la palabra hebrea נֶּאֱמָ que en Deuteronomio 7:9 se traduce al español como FIEL, también se puede traducir como PILAR, columna o soporte
La fidelidad de Dios es una parte integral e inseparable de su carácter
Él provee Su “apoyo eterno” a Su pueblo
Se me antoja ver la columna como una especie de “imagen bíblica” de la fidelidad de Dios
Números 23:19 (expresa otra forma de referirse a la fidelidad)
Lamentaciones 3:22-23
2 Corintios 1:9
Isaías 25:1
1 Juan 1:9
Salmos 40:11
2 Tesalonicenses 3:3
¿Qué viene a su mente cuando escucha la palabra fiel?
¿Ha sido alguna vez en su vida víctima de la infidelidad?
¿Qué sentimientos despierta en usted saber que nuestro Dios, por naturaleza, es FIEL?
El significado de la palabra נֶּאֱמ (FIEL) es mucho más rico en hebreo que en español. En el Antiguo Testamento entraña un concepto que es equivalente a verdad. La fidelidad de Dios implica que Él es verdadero y honesto

De manera que hay algunas cosas que podemos entender que nos ayudan a fortalecer nuestra fe, a la vez que demandan de nosotros una actitud diferente hacia Dios

Dios es confiable
Él hará lo que dice que hará
Fiel también quiere decir que Dios es firme poderoso y un apoyo o sostén seguro
Él es el Gran Amén
La raíz hebrea de las palabras fiel y verdadero transliterado es Amen
Pero observemos que a Nuestro Señor Jesucristo se le llama con este nombre (Amén)
Apocalipsis 3:14
2 Corintios 1:20

Vamos a reflexionar ahora un poco, ya que muchas veces decimos o repetimos cosas sin realmente darnos cuenta de lo que estamos diciendo. Un ejemplo es cuando oímos una mala noticia y decimos: “Lo siento”. ¿En verdad sentimos el dolor que está experimentando esa persona? Bueno, es un problema de “educación” ¿verdad? Tal vez lo sea, pero pienso que debemos, a lo menos cuando nos relacionamos con Dios, meditar muy bien en lo que decimos, antes de decirlo.
¿Se ha preguntado alguna vez porque decimos Amén al terminar de orar?
La palabra Amén es una transliteración de una palabra hebrea que significa que algo es cierto, seguro, válido, confiable y fiel (según el Diccionario Bíblico Holman)
Así que cuando decimos Amén al terminar una oración a Dios, estamos diciendo:
Tú eres: ¡Fiel, verdadero, confiable, seguro!
Sí, Dios es confiable y cuando decimos Amén, confesamos que confiamos en que
Él es nuestro sostén, nuestro refugio, nuestra fortaleza, Salmo 46:1
Declaramos así que estamos seguros de que Dios oirá nuestra oración y será fiel en
hacer lo que ha prometido que hará.

Al decir Amén, afirmamos que Él cumplirá su propósito en nuestras vidas.
La fidelidad de Dios se afirma como uno de sus atributos divinos
Salmos 89:8
Salmos 36:5
El apóstol Pablo escribió una hermosa descripción de la fidelidad de Dios en 2 Timoteo 2:13
Qué Dios tan tremendo es nuestro Dios
Salmos 33:4
1 Corintios 10:13

También la palabra Amén ha sido traducida como: “así sea” y se usa como una señal para expresar que estamos de acuerdo con lo que ha dicho la otra persona. Tal vez por mi carácter y naturaleza me gusta, cuando digo AMÉN, llevar mi mente y mi corazón a decir y declarar al mundo que mi Dios, el Dios que me salvó y transformó mi vida es un Dios: ¡Fiel, verdadero, confiable y seguro! Y que Él obrará conforme a sus promesas, Amén, Amén y Amén, ¡Aleluya, Gloria a Dios!

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