BBC Ministerio Hispano

Tome el camino correcto

Por. Dr. Óscar J. Fernández
Publicado por la revista Quietud en su edición del otoño de 2014

“El camino de los rectos se aparta del mal;
Su vida guarda el que guarda su camino”
.
Proverbios 16:17

A pesar de vivir en la época de la tecnología, en ocasiones las cosas no salen como esperamos o pensamos que debieran comportarse.  Hace unos años adquirí un hermoso auto nuevo. Tenía “sensores” para todo y más parecía una nave espacial que un automóvil. Tan contento me sentía por la nueva adquisición que invité a mi esposa para irnos a Kentucky a contemplar el hermoso espectáculo del cambio de coloración de las hojas en el otoño. Había encontrado un cupón que anunciaba la apertura de un hotel, recién construido, cuyas habitaciones daban precisamente a un hermoso valle en el que los árboles, en esta época del año, parecían extender una magistral alfombra multicolor que invitaba a recrear la vista en ella.

Muchas veces había deseado ver un paisaje semejante, pero siempre los ajetreos de la vida diaria y el trabajo, me habían impedido realizar este anhelo. De manera que la adquisición de esta maravilla, que además había sido una sugerencia de mi esposa que participó activamente en el proceso de la compra, era la excusa perfercta para lanzarnos a la aventura.

Salimos muy emocionados temprano en la mañana, descubriendo a cada instante las cosas que era capaz de hacer aquel automóvil nuevo. Mi esposa buscó la noche anterior en el internet la dirección del hotel en el que nos hospedaríamos y hasta trató de precisar las habitaciones que ofrecían un mejor panorama. El clima era ideal. Fresco pero no muy frío, el cielo estaba despejado y mostraba un azul intenso. Ya me imaginaba el contraste del azul con los tonos amarillos y rojos de la hojas de los árboles en la distancia.

No tardé mucho en  poner la dirección del hotel en el GPS del auto y comenzar a conducir aquella maravilla de la tecnología europea. Hicimos un viaje placentero , sin apuros, deteniéndonos aquí y allá para tomar fotos o disfrutar de un refresco o un bocadillo.

En eso pasamos la mayor parte del día. Según mis cálculos llegaríamos al hotel sobre las dos de la tarde. Cerca de las tres de la tarde mi esposa comenzó a preguntarme qué pasaba que no llegábamos. A los varones, por lo general, no nos gusta andar preguntando y menos cuando conducimos un auto como aquel, además no veía a alguien a quien preguntarle la dirección. Recordaba un episodio de Bill Cosby en el que él le pregunta a su hija menor qué perfume le gustaba más, a lo que la chica respondió: el de un auto nuevo. Y este era precisamente el aroma que yo estab disfrutando. Pasamos algunos pequeños poblados y caceríos pero no había algo que pareciera un sitio para un hotel, como el que estábamos buscando. Ya un poco preocupado, me comencé a detener en algunos comercios del camino para indagar por la dirección, pero nadie conocía que existiera un hotel por aquellos contornos. No faltó alguno que ante mi pregunta me mirara con una sonrisa socarrona y me dijera ¿un hotel por aquí, y para qué? Evidentemente aquella gente no era de la que se hospeda en los hoteles.

Tomé por un camino estrecho que el GPS me marcaba que debía seguir,  hasta que mi sorpresa no tuvo límites cuando cerca de las cinco y media de la tarde, escuché que el auto decía: Ha llegado a su destino. Pero al mirar hacia afuera, solo veía vacas pastando y ni un ser humano en todos los alrededores, pues estábamos en medio de una finca ganadera. Aquí no había alguien a quien preguntarle, y los mapas impresos no mostraban la ubicación del hotel ni de algún otro hotel.

Se podrán imaginar la frustración con la que decidimos regresar a casa, ante la perspectiva de tener que pasar la noche durmiendo en el flamante auto nuevo y sin algo que comer

Los equipos electrónicos suelen fallar, no importa lo sofisticado y costoso que sean. Pero Dios nos ha proporcionado una guía infalible, es decir, que nunca falla, y que siempre es eficaz para orientarnos correctamente en el camino de la vida: La Biblia.  Si seguimos su dirección estaremos en el camino correcto, lejos del mal y cumpliendo el propósito de Dios para nuestras vidas. No habrá sorpresas ni desvíos y llegaremos al destino adecuado.

Related Posts