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Reflexiones sobre Santiago capítulo 3

Por Dr. Oscar J. Fernandez

Pensamiento Clave:
Para evitar que nuestras palabras puedan destruir en lugar de edificar, tenemos que controlar lo que decimos.

Santiago nos da tres ejemplos que ilustran el poder de la lengua:

1. Controlar a un caballo con un pequeño freno (Stgo 3:3)
2. Dirigir un gran barco con un pequeño timón (Stgo. 3:4)
3. Incendiar a un enorme bosque con solo una chispa (Stgo. 3:5)

Santiago usa estos ejemplos para llamar la atención sobre el hecho de que la lengua, a pesar de ser pequeña, puede producir mucho daño y destruir a los hijos de Dios y a la Obra de Dios, llegando a ser “un mundo de maldad”.

Santiago usa tres ilustraciones finales para que los judíos creyentes a los que se estaba dirigiendo, evaluaran sin realmente su fe era verdadera, por medio de los frutos que producían.
Santiago señala claramente que para recibir la SABIDURIA de Dios, tenemos que andar, según el Espíritu y no según la carne.

Recuerden que Santiago comenzó la epístola afirmándoles a los creyentes judíos que si ellos tenían falta de sabiduría, ellos podían recibir “sabiduría de lo alto” si la solicitan con fe de Dios. Con esa sabiduría podrían enfrentar las pruebas y madurar espiritualmente.
OBSERVEN BIEN que no se habla de la sabiduría del mundo, se refiere a la “Sophia” que es la sabiduría que procede de Dios. No se obtiene en las universidades, sino por medio de nuestra relación con Dios.

Santiago aprovecha para aclarar que la sabiduría de lo alto y el andar de manera semejante a Cristo, son dos hechos inseparables.
La sabiduría del mundo, de la misma manera, produce actitudes mundanas y acciones pecaminosas.

La sabiduría de lo alto se activa en nuestras vidas mediante el Espíritu Santo cuando presentamos nuestros cuerpos a Dios como sacrificios vivos (Romanos 12:1-2). De igual manera los “cristianos carnales”, reflejan la sabiduría del mundo que es dada y reforzada por Satanás, lo cual produce vidas con “doble ánimo”. Lo que también llamamos dobleces. Los creyentes que viven según “la carne” son inestables e impredecibles, por lo que sus oraciones no producen resultados (Stgo. 1:7-8).

Santiago no quiere dejar algo a las falsa interpretaciones, por lo que contrasta la “sabiduría de lo alto” (Stgo. 3:17) con la sabiduría terrenal y demoniaca (Stgo. 3:15).
Santiago va a la raíz misma del problema. Muchos de estos que se llamaban seguidores de Cristo, en lugar de mostrar humildad y mansedumbre en sus relaciones con los hermanos, mostraban orgullo y arrogancia. A pesar de que Santiago les estaba hablando a todos aquellos que decían ser seguidores de Jesús, de manera especial se estaba dirigiendo a aquellos cuyas acciones y las cosas que hacían no validaban su fe.

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