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ESTUDIO SOBRE ÉXODO (3)

ÉXODO 1:15-22. RESISTIENDO SABIAMENTE

Pensamiento inicial: Cuando seamos perseguidos por sustentar nuestros principios cristianos, debemos responder con sabiduría y discreción.

 Éxodo 1:15-22 (RVR)
15Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. 18Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? 19Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. 20Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.21Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias. 22Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.

Este, al parecer inofensivo pasaje de la Biblia, debemos considerarlo con cuidado. Unos de mis propósitos con este estudio es despertarte lo que yo llamo la “inquietud bíblica”, de manera que, al leer la Escritura, no lo hagas como cuando lees las noticias en la prensa. Dice la Biblia que TODA la Escritura es inspirada. Eso es necesario que lo creamos y lo apliquemos, que no pasemos por alto algo. Pidamos a Dios que, por medio de Su Espíritu Santo, nos provea “sabiduría de lo alto” para entender lo que leemos en la Biblia.

ANALIZANDO EL PASAJE BIBLICO:
Esta historia a primera vista parece una ironía. El rápido crecimiento del pueblo de Israel fue, sin dudas, una gloriosa bendición de Dios en el cumplimiento fiel de Su promesa. ¿Cómo podrían entonces meterse en tantos problemas los israelitas? Una respuesta breve es que, en un mundo caído, las bendiciones de Dios a menudo entran en conflicto con los valores corruptos prevalecientes en la sociedad de este mundo, y constituyen una amenaza para aquellos que no están alineados con la voluntad de Dios.

La historia de las parteras es una historia de resistencia sabia. Tan notable fue su valor que se registran sus nombres personales, en contraste con cualquiera de los ancianos de Israel e incluso el faraón cuyos nombres no sabemos. Los nombres de estas parteras, junto con los nombres de los hijos de Jacob y la familia de Moisés, son los únicos nombres que se mencionan en los primeros capítulos del libro de Éxodo.

¿Por qué se mencionarían por sus nombres? La respuesta parece ser que estas mujeres debían ser consideradas como heroínas en la historia de los primeros tiempos del pueblo de Israel, habiéndose destacado por su valor al elegir obedecer a Dios, en lugar de obedecer al rey de Egipto. Por lo tanto, merecían ser recordadas en el futuro para que otros siguieran su ejemplo.

¿Son sus nombres simbólicos? La respuesta es casi seguro que no. Son nombres personales femeninos, típicos de la segunda mitad del segundo milenio antes de Cristo, sin indicación de valor simbólico en la historia. Probablemente ellas fueran las encargadas o supervisoras de todas las parteras israelitas.

“Una cosa, no implica lo otro”:
Se elogia el heroísmo de las parteras. Ellas actuaron siguiendo lo que agradaba a Dios a pesar de tener que desobedecer la orden del faraón. Por lo que no mataron a ningún niño.

En aquel contexto, este es un hecho extraordinario, sin embargo, “temer a Dios” no implica “creer en el Dios verdadero, en el Dios de Israel”.

Tampoco esta expresión tiene la connotación que se le da en el Nuevo Testamento, en el que al decir “temía a Dios” pudiera significar que “era un gentil convertido al judaísmo”. En el Pentateuco (que son los primeros cinco de la Biblia escritos por Moisés: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), “temer a Dios” la mayor parte de las veces significa “ser honesto, fiel, digno de confianza, recto y, sobre todo, religioso”.

Las parteras pueden no haber tenido muchos conocimientos de las tradiciones de los Patriarcas, y como todos los israelitas, todavía no tenían lo que pudiéramos llamar un conocimiento “bíblico”. Sin embargo, entendieron que lo que era correcto e incorrecto, no era un invento humano, sino que es parte de un orden que ha sido divinamente creado.

Varios años pueden haber transcurrido entre la orden del rey a las parteras y su llamado enojado por la desobediencia de las parteras.

Pero ¿cómo es posible que pudiera pasar el tiempo? ¿Por qué no se necesitarían solo unos pocos meses para que las noticias llegaran hasta rey dándole a conocer que los bebés varones recién nacidos de los israelitas, seguían apareciendo como siempre, con mucha frecuencia, entre las familias israelitas?

La respuesta es que, en la sociedad israelita antigua, como en la mayoría de las sociedades anteriores a los tiempos modernos y antes de que se comenzara a fabricar la ropa industrialmente en máquinas, los niños pequeños y las niñas pequeñas a menudo vestían ropones que no hacían distinción de sexos y también usaban el cabello de la misma longitud, por lo que era difícil diferenciarlos por las apariencias.

La orden del rey a las parteras había sido una orden secreta. Realizar una gran matanza con todos los niños hebreos varones que nacieran. De manera que ahora el rey no podía ordenar a los soldados egipcios que entraran en las tiendas y casas israelitas para examinar a la fuerza el sexo de los niños pequeños para ver si su orden se estaba cumpliendo.

De haberlo hecho, se hubiera hecho público lo que el rey había tratado de mantener en secreto. Por lo tanto, debemos suponer que solo años después, cuando los grupos de niños mayores tenían obviamente, tantos niños como niñas entre ellos, las parteras fueron llamadas a comparecer ante el faraón para dar cuenta de por qué no habían llevado a cabo la repugnante orden.

Pero las parteras habían tenido mucho tiempo para pensar y preparar su respuesta, ya que, desde el comienzo de su desobediencia a la orden del faraón, supieron que eventualmente se les exigiría una explicación.

Sin embargo, la respuesta de las parteras nos plantea un problema teológico: ¿Fue esta una mentira que Dios recompensó?

En otras palabras, ¿decían la verdad para afirmar que las mujeres egipcias tardaban en dar a luz niños y las mujeres israelitas deban a luz rápidamente? ¿Era cierto que un grupo en realidad daba a luz antes de que las parteras pudieran llegar a ellas, mientras que el otro grupo experimentaban un proceso largo, durante muchas horas antes del parto? ¿Podemos encontrar algún otro significado para la respuesta de las parteras?

Pienso que, en cierto sentido, la respuesta depende del significado que tiene la expresión en hebreo: ki-hayôt, traducido en la Biblia NVI como “vigoroso” y por otras traducciones como la RVR 60 como “robustas”.

En muy raras ocasiones Dios premia el dar una información falsa para proteger a personas inocentes como en este caso. Dios bendijo a las parteras hebreas quienes tuvieron más temor de Dios, que del rey de Egipto, poniendo sus vidas en peligro para proteger a los niños varones recién nacidos del pueblo de Israel.

Unos años más tarde Dios bendijo a una prostituta llamada Rahab porque ella le mintió al rey de la ciudad de Jericó sobre los dos espías que Josué había enviado [Josué 2:1-7: 1Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. 2Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. 3Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. 4Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. 5Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. 6Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. 7Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores].

Y en este otro caso, [2 Samuel 17:15-23: 15Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo. 16Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está. 17Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David. 18Pero fueron vistos por un joven, el cual lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron. 19Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto. 20Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén. 21Y después que se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo y se fueron, y dieron aviso al rey David, diciéndole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros. 22Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán. 23Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre].

Sin embargo, estos ejemplos o ilustraciones bíblicas NO JUSTIFICAN que digamos mentiras o que demos falso testimonio en contra de nuestros vecinos, por razones de interés personal. Refiriéndose a este asunto, el apóstol Pablo cita a Zacarias en [Efesios 4:25: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros]. [Dice en Zacarias 8:16 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas].

Este pasaje que hemos estudiado hoy no enseña el principio de responder con sabiduría cuando enfrentemos la persecución. En medio de la cultura romana que era muy hostil tanto al judaísmo como al cristianismo Jesús dijo:  Mateo 10:16 [He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas]. Y en I Pedro 3:13-17 leemos [13¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguis el bien? 14Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, 15sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

PARA REFLEXIONAR:

Las parteras hebreas y Rahab la prostituta le dieron una información falsa a enemigos incrédulos para proteger a vidas inocentes. ¿Hay alguna justificación para engañar a un hermano o hermana en Cristo?  

APOLOGÉTICA:
La mención de solo dos parteras pudiera ser interpretado como que el número de israelitas que vivían en Egipto era muy pequeño en aquel tiempo. Sin embargo, se estima que eran más de un millón. En Éxodo 38:26 dice: […medio siclo por cabeza, según el siclo del santuario; a todos los que pasaron por el censo, de edad de veinte años arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta]. Una explicación lógica es que solo se da el nombre de las dos parteras autorizadas a representar al resto o que estaban encargadas de controlar y dirigir el trabajo de las restantes parteras.

¿Cómo lidiar con el engaño de las parteras al rey? Sin lugar a dudas que lo hicieron para evitar un mal mayor de matar a niños inocentes. La Biblia se pronuncia en contra del engaño y la mentira. Pero en un mundo contaminado por el pecado, no siempre es posible optar por algo absolutamente bueno o absolutamente malo y es posible que nos veamos, en algún momento, forzados a optar por la alternativa menos pecaminosa. Jesús nos dejó el ejemplo al decir la verdad, aunque eso le produjo mucho dolor y sufrimientos.

REFLEXION INDIVIDUAL

¿Digo siempre la verdad, sin tener en cuanta las consecuencias que pueda tener hacerlo?

Digo alguna que otra mentira para cubrir algún error o para destacarme. ¿Cómo te sientes después de hacerlo?

Puedo decir alguna que otra mentira para salir de algún apuro.

¿Acostumbras a engañar o a defraudar a la gente?

¿Qué crees que pensará alguien de ti, si se descubre que mentiste?

¿Piensas que se puede ocultar una mentira?

¿Es mentira hacerse pasar por lo que no se es?

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