BBC Ministerio Hispano

ESTUDIO SOBRE ÉXODO ( 5)

Éxodo 2:5-10. UN ASUNTO FAMILIAR

PENSAMIENTO INICIAL:
En las iglesias locales debemos ofrecer amor y apoyo a las familias que pueden estar sufriendo las consecuencias de un ambiente hostil.

Éxodo 2:5-10 (RVR60)

5Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. 6Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. 7Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño?
8Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, 9a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió.10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:

Es evidente que la intención de los padres del niño fue la de ocultarlo y no la de colocarlo en un sitio en el que pudiera ser fácilmente descubierto por los egipcios. Sin embargo, fue descubierto, ¡y por los egipcios! Pero la historia da un giro inesperado, este hecho que pudo haber terminado con la muerte del niño, condujo a ofrecer una protección perfecta de su vida. Y es que Dios obró, brindando la solución de una manera imprevista y maravillosa.

Como podemos ver en esta historia del Antiguo Testamento, fue necesario que una familia confiara en Dios y que ellos desarrollaran una estrategia para salvar la vida de Moisés. Pero es importante que le prestemos atención al contraste. Mientras que los padres de Moisés corrieron riesgos, confiaron en Dios y se la ingeniaron, hubo otros muchos padres israelitas que observaron cómo sus hijitos recién nacidos eran tirados al río Nilo para que perecieran. Muchos israelitas también se habían entregado a la religión de los egipcios olvidándose del Dios de Israel en esos tiempos.

No tenemos forma de saber cuántas hijas tenía este faraón, pero ser encontrado y cuidado por alguien con una posición tan alta en la corte, al menos podría ofrecer protección al niño y garantizar una gran oportunidad para sobrevivir.

El hecho de que la princesa eligiera lavarse en el río Nilo refleja la alta estimación de los egipcios panteístas por el sentido “sagrado” de ese río. Este es un tema que solo se insinúa aquí, pero que tiene una gran importancia en el desarrollo posterior de la historia de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud que sufría en Egipto.

Las sirvientas estaban de guardia, por lo tanto, no estaban bañándose en el río; la princesa era la única que estaba en el agua y pudo ver desde el lugar en el que se encontraba a una pequeña arca.

Una mejor traducción de la palabra usada en el hebreo original es “arca” en lugar de “canasta” como traduce la versión RVR. Cualquier israelita de aquel tiempo podía captar perfectamente el significado del uso que se hace aquí de la palabra tēbāh, (arca) independientemente de si la historia fuera leída o escuchada.

El hecho de enviar a una sirvienta para recuperar el arca refleja que esta había sido colocada en un lugar al cual se podía llegar caminando desde la orilla.

Me parece que el hecho de que el niño estuviera llorando cuando se abrió la tapa de la pequeña arca, puede ser una pista que nos ayude a entender cómo la princesa había notado que había una pequeña arca en el río. Probablemente ella escuchó un llanto y se puso a buscar el origen. Me parece que a la princesa no le simpatizaba mucho el programa, a sangre fría, de control de la población israelí masculina que había establecido su padre.

Ella probablemente sintió preocupación por un niño pequeño que estaba llorando. Imagínese por un momento a la madre adoptiva de Moisés (que era la hija del rey de Egipto) contándole al niño muchas veces, algunos años después, la historia de su rescate y diciéndole lo bonito que le pareció que él era desde el primer momento que lo vio y ¡reconoció que era un niño hebreo!

La palabra usada, para referirse a Moisés, en los manuscritos hebreos más antiguos en este pasaje es yeledh que significa niño o jovencito. Desafortunadamente la versión de la Biblia llamada Nueva Versión Internacional (NVI) neutraliza el uso de esta palabra en dos ocasiones en este versículo, y traduce la palabra como “bebé”.

Algunos eruditos bíblicos tratan de justificar este error, diciendo que los traductores de la NVI probablemente se basaron, al menos en cuatro hechos: 1) Las diferencias físicas generales entre hebreos y egipcios. 2) El tipo de ropa que usaban los bebés que no hacían diferenciación de sexo. 3) El hecho de que el descubrimiento de la pequeña arca se produjo en un área de asentamiento israelita. Y 4) La necesidad de ocultar a los niños israelitas, pero no a los egipcios. A mí, personalmente no me satisfacen estas explicaciones, y tengo mi propia opinión que me reservo para otra tribuna en la que no comprometa a otras personas con lo que pienso.

Ahora, imagínese por un momento que usted estuviera allí, en la rivera del Nilo, entre la vegetación, y que pudiera ver lo que está pasando. Miriam (la hermanita de Moisés) controla la acción: al parecer, no salió corriendo cuando llegaron las mujeres egipcias, sino que permaneció en su puesto vigilante, esperando para ver qué pasaba. Su curiosidad debe haber sido mucha cuando encontraron al niño.

Pienso que debe de haber tratado de acercarse lo más posible para escuchar lo que decían. Y me parece poder escuchar las expresiones de preocupación de la princesa por el niño diciendo: “¡Está llorando!” “¡Debe tener hambre!” “¡No puedo dejarlo aquí!”). Indudablemente, la princesa era una mujer de buen corazón. Y Miriam, sabiamente utilizó la oportunidad para ofrecer los “servicios profesionales” de una nodriza que ella conocía muy bien (ya que era su propia madre). El clímax de la historia se produce cuando la princesa le da la orden a la muchacha: “¡Ve!”.

Quiero llamar la atención sobre el hecho de que el verbo usado en el manuscrito original en hebreo es el verbo Hālakh, que es el sexto verbo más usado en todo el Antiguo Testamento en hebreo y que expresa toda la fuerza de una orden que se debe cumplir.

Con ese mandato, dado por la hija del rey, la protección de Moisés estaba asegurada. No hace falta decir que Miriam conocía lo suficiente el idioma de los egipcios, como para poder conversar con la princesa. La mayoría de los hebreos probablemente conocían bastante bien el idioma de los egipcios, debido a su larga estadía en el país, a pesar de su parcial confinamiento geográfico.

Para la madre de Moisés debe haber sido muy difícil de procesar las noticias que le traía su hija. Miriam debe haber llegado a la casa sin aliento: ¡Habían encontrado al niño! Pero esto no era todo, ¡lo habían encontrado los egipcios! Sí, los enemigos habían encontrado al niño que ellas cuidadosamente habían escondido. Miriam obviamente fue capaz de convencer a su madre de que no había peligro, al menos por el momento, en aceptar la oferta hecha por la hija del rey para que ella se convirtiera en la nodriza de su propio hijo.

Observe, piense, analice y mire a ver qué le dice a usted esta historia. La provisión de Dios para Moisés es evidente: 1.) El niño que una vez había estado peligro de muerte recibió la protección real. 2.) Su propia madre lo pudo criar y educar en los primeros años de su vida. 3.) La princesa de Egipto le pagó a la madre de Moisés para que cuidara a su propio hijo. 4.) Y finalmente, la princesa lo adoptó formalmente y le dio un nombre egipcio.

Sí, el nombre “Moisés” es un nombre egipcio que sigue el patrón típico de los nombres antiguos en el que el nombre no se seleccionó antes del nacimiento, como es la práctica occidental moderna, sino que se hacía después del nacimiento y era sugerido por alguna circunstancia. En este caso, el momento del descubrimiento del niño.

Así que un nombre egipcio, relativamente común, que significa “hijo” o “engendrar un hijo”, se eligió como el apropiado porque suena algo así como mōšēh en hebreo, que es el participio activo del verbo māšāh, que significa “extraer” y que está íntimamente relacionado con las circunstancias en las que Moisés fue descubierto y extraído del agua. Por medio de este nombre, la princesa en cierta forma, y conscientemente honraba los orígenes hebreos de su hijo adoptivo y también lo hacía legítimamente egipcio, con un nombre en su propio idioma que enfatizaba que estaba adoptando a un hijo.

Pienso que una de las enseñanzas de este pasaje bíblico es que la familia de Moisés participó activamente para lograr su salvación, mientras que lo que pudiéramos considerar su familia extendida, los hijos del pueblo de Israel no tuvieron algo que ver con este episodio.

El Mesías vino a la tierra no solo para salvar a una familia (el pueblo de Israel) sino para establecer una nueva familia extendida: Los miembros de la familia de Dios, [Efesios 2:19: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios]. Cuando esta familia espiritual que es la iglesia local funciona como Dios espera, no solo ofrece un lugar para animarnos unos a los otros, sino también para traer sanidad emocional y espiritual a los creyentes que muchas veces vienen de familias biológicas disfuncionales.

El apóstol Pablo se refiere a este asunto cuando dice directamente en Romanos 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.     

 

PARA REFLEXIONAR:

¿Cómo pudieran las iglesias locales convertirse funcionalmente en verdaderas familias para los creyentes, a fin de ayudar a las familias biológicas a experimentar la sanidad emocional y espiritual?

 

APOLOGÉTICA:

¿Cómo explicar que el faraón perdonara la vida del niño Moisés? El rey había ordenado matar a todos los niños hebreos. Pero hay paralelos en culturas antiguas de autoridades del gobierno que criaron y educaron a varones jóvenes de pueblos enemigos. Daniel y otros jóvenes israelitas fueron criados y educados en Babilonia para desempeñar cargos gubernamentales (Lee Daniel capítulo 1). De manera similar parece que el rey perdonó la vida se Moisés, a fin de prepararlo para que supervisara el trabajo de los esclavos hebreos en Egipto. Observa lo que dice Hechos 7:22 “Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras”.

¿Por qué una princesa egipcia habría de darle un nombre hebreo a Moisés? Porque el nombre que eligió era una palabra egipcia que sonaba como una palabra hebrea. En egipcio la palabra significa “nacido” y en hebreo significa “sacado”. Este uso de palabras en ambas lenguas se le podía aplicar a Moisés en ambos sentidos.

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:

¿Qué significan para ti los otros miembros de la iglesia?

¿Quién es tu mejor amigo o amiga? ¿Es cristiano o cristiana? ¿Asisten a la misma iglesia?

¿Cómo se proyecta Romanos 12:10 en tu vida?

¿Percibes a los hermanos y hermanas de tu iglesia como una familia?

¿Crees que eres como un familiar para los demás miembros de tu iglesia?

¿Qué pudieras hacer para mejorar las relaciones entre los hermanos en tu iglesia?

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