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ESTUDIO SOBRE ÉXODO (6)

ÉXODO 2:11-15. ES DIFÍCIL, PERO NECESARIO: PONER PRIMERO A LOS DEMÁS

Uno de los problemas más serios que enfrenta la sociedad moderna, a mi modo de ver, es el individualismo. De manera especial, aquí en los Estados Unidos de América es como una especie de epidemia que contagia hasta a los niños pequeños. Constantemente escucho en todas partes: Este es mi… y es cualquier cosa, desde un refresco hasta un automóvil o una casa.  Es como si el concepto de nuestro se hubiera borrado del diccionario. El problema que esto entraña es que revela que estamos pensando primero en mí, después en mí y siempre en mí. Y ese “virus” puede producir muchos daños, algunos de ellos irreparables. El estudio de esta semana nos presenta un ejemplo de una actitud adecuada, que es todo lo contrario.

PENSAMIENTO INICIAL:
Cuando tomamos decisiones debemos primero y sobre todas las cosas, considerar las necesidades de los demás en lugar de considerar las nuestras

Éxodo 2:11-15

11En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? 14Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. 15Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.

 

Hubo un momento en la vida de Moisés en el que él descubrió la manera brutal en la que eran maltratados, por los egipcios, sus hermanos hebreos que sufrían la esclavitud. De una manera magistral, el escritor de la epístola a los Hebreos revela cómo el pensamiento, las ideas y las acciones de Moisés se desarrollaron. En Hebreos 11:24-26 leemos: 24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

 

La mayor parte de las veces, el problema que enfrentamos es que tememos a las consecuencias que puede traer obrar en contra de la corriente. Analice por un momento lo que dice el pasaje anterior. He subrayado algunas ideas que considero centrales en el mismo.

Pienso que Moisés debió de haber pasado muchos días, virtualmente agonizando, evaluando el costo que implicaba alinearse con sus hermanos hebreos. Y después de munchas consideraciones, Moisés decidió escoger:

La esclavitud antes que la realeza

                El sufrimiento antes que el placer

                La recompensa espiritual antes que la recompensa terrenal

Este es un muy buen ejemplo a seguir, pero no resulta fácil romper con las ataduras sociales y culturales. Moisés lo logró POR SU FE. Déjame preguntarte ahora, ¿Cómo es tu fe?

 

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO

La afirmación en el versículo 11 de que un egipcio golpeaba a un hebreo, no quiere decir necesariamente, que la paliza que Moisés observó se realizara en un lugar aislado. Estas declaraciones son resúmenes breves, y aunque la paliza fue vista por mucha gente, tal vez Moisés esperó hasta que el egipcio que había dado la paliza estuviera solo y lo mató.

Si consideramos fríamente los hechos, tal vez parece que hubo un cierto grado de premeditación en el acto de Moisés. La expresión “miró a todas partes” me da la impresión de que Moisés conocía las consecuencias que podría traer el acto que se proponía realizar. Él estuvo dispuesto a “cruzar” la línea.

Después de matar al egipcio, ocultar el cadáver en la arena era algo bastante fácil de hacer, ya que enterrar un cuerpo es la forma más rápida y mejor de ocultarlo en una parte del mundo caracterizada por tener poco follaje, y tener un terreno en gran parte plano y arenoso.

Mirando retrospectivamente, Moisés pudo admitir su debilidad. No solo la debilidad de tener miedo, sino también el sentimiento de ser rechazado, por el hombre que dijo: ¿Quién te hizo gobernante y juez sobre nosotros?

Esta, sin dudas es una expresión de resentimiento contra este “egipcio” que había aparecido presentándose a sí mismo como un defensor de los hebreos. No es difícil de imaginar por qué Moisés no les caía bien a los hebreos, y por qué la noticia sobre su acto matando al egipcio se habían difundido tan rápidamente. Ahora faltaba un capataz egipcio, y probablemente se haría una investigación. Era muy probable que la culpa se la echaran a los hebreos y no a un personaje del linaje real egipcio. Alguien iba a ser culpado y castigado severamente por el asesinato del capataz. Esta situación se convertiría en la comidilla de la comunidad y fácilmente conduciría a la confesión de alguien diciendo: “¡Yo vi al que lo hizo!”

Lo que Moisés había intentado hacer, desde el punto de vista de su pueblo, le había salido mal. Había tomado el asunto en sus propias manos, y probablemente, su arrogancia al hacerlo le traería problemas a mucha gente.

Pero desde el punto de vista de Moisés, él había intentado actuar en secreto para ayudar a uno de los suyos, y pensaba que lo había logrado. Pero ahora, en el proceso de su intervención posterior para tratar de ayudar a otro hebreo de su pueblo, había aprendido que su obra del día anterior era conocida, por lo que sus acciones repentinamente se dirigían en una dirección equivocada.

Moisés en realidad actuó por altruismo. El hebreo que en este caso le habló, sin embargo, anticipó la actitud posterior que mostrarían los líderes de los hebreos, quienes mirarían lo que Moisés estaba tratando de hacer, como algo perjudicial para sus intereses.

Esto es parte de la naturaleza del liderazgo: los mejores esfuerzos para ayudar a veces son limitados en sí mismos, y aun cuando sean adecuados y generosos, pueden crear el resentimiento de aquellos que no están de acuerdo con la manera en que son guiados.

Como ocurrió con Jesús, en el caso de Moisés él no fue reconocido ni aceptado fácilmente por su propia gente. Él quería ayudarlos, pero ellos pensaban que él representaba un problema y amenazaba sus intereses. Varias veces Moisés estuvo en peligro de muerte y fue amenazado por varias personas. La historia de su rescate cuando era un bebé muestra la intención del rey de Egipto de matar a todos los niños israelitas, incluyendo a Moisés.

Ahora era él estaba siendo buscado por el delito de asesinato por un faraón que seguramente estaba enfurecido, ya que los testigos, durante la investigación del crimen, deben haber señalado directamente a Moisés. Difícilmente el rey podría haber tratado de justificar el hecho por las implicaciones que esto traería. Mas tarde Moisés sería amenazado de muerte por su propio pueblo.

Pero todo esto era parte de un gran plan. Moisés ahora estaba separado visiblemente de sus lazos egipcios y ni siquiera podía permanecer en el país. ¿Dónde, entonces, podría ir que estuviera relativamente seguro? ¿A dónde pudiera escapar de la influencia egipcia? ¿Qué lugar pudiera ser relativamente hospitalario con un israelita? ¿Dónde se pudiera hablar un idioma relacionado con el hebreo? ¿Qué pueblo pudiera compartir algunas costumbres y ser relativamente fácil llegar allí desde el noreste de Egipto? Incluso en el corto tiempo que probablemente tuvo Moisés para recoger sus cosas y huir, la respuesta debe haberle parecido obvia: ¡Madián!

Los madianitas descendían de Abraham a través de su esposa Cetura;  veamos Genesis 25: 1-2: 1Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura, 2 la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Los madianitas ocupaban porciones de la península central y septentrional del Sinaí. También ocupaban parte del noroeste de Arabia. Los madianitas se extendían en ese tiempo desde el golfo de Arabia en el sur hasta las llanuras de Moab en el norte.

Aunque los madianitas en la mayor parte de su historia fueron enemigos de los israelitas, como lo fueron también la mayoría de los otros grupos semíticos, un solo israelita huyendo de Egipto, que era un país que a menudo había tratado de dominar a los madianitas, necesariamente no representaría una amenaza. Tal vez incluso también había algo como un “espíritu afín”. Además, los madianitas eran relativamente independientes y estaban aislados, eran el tipo ideal de personas para que un fugitivo como Moisés buscara allí refugio.

La cláusula final, “donde se sentó junto a un pozo”, lleva la historia a un lugar específico, donde el fugitivo, en busca de un lugar donde asentarse, tendrá otra oportunidad de intervenir en una disputa en nombre de los oprimidos y así también comenzará a conocer a aquellos con quienes vivirá y trabajará durante los próximos cuarenta años.

En el desierto del Sinaí en gran parte estéril, un pozo era una necesidad para la vida animal y humana era además un lugar de reunión, un centro comunitario; los caminos llegaban hasta allí y los viajeros lo buscaban. Para Moisés, “ese cierto pozo” sería el comienzo de una nueva vida.

Sin saberlo en ese momento, la decisión de Moisés de identificarse con su pueblo fue también una decisión de identificarse con el Mesías. De una manera admirable, la decisión de Moisés ilustra la decisión que tomo Jesucristo cuando Él voluntariamente dejó so posición real en el cielo para convertirse en un simple hombre para servir y sufrir la muerte en la cruz.

Las decisiones que tomó Moisés, y más importante la decisión que tomó Jesús de dejar Su gloria en el cielo para ser nuestro libertador forman un principio fundamental que es vital y fue expresado por el apóstol Pablo de esta manera en Filipenses 2:3-4: 3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Esta es la enseñanza clave por la que debemos vivir.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cómo pudiéramos hoy poner en práctica este principio que sobrepasa a cualquier cultura, sin descuidar la atención que le debemos dar a nuestros intereses legítimos?

APOLOGÉTICA:

Algunos señalan que hay una contradicción del versículo 14 con Hebreos 11:27 donde se afirma que Moisés no temió la ira del rey [Hebreos 11:27: Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible]. Pero considero que no hay tal contradicción, ya que el vv14 no dice que Moisés temiera al rey. ¡Simplemente dice que Moisés tuvo miedo! Ahora, por un momento trata de imaginar que tú estuvieras en la situación de Moisés. ¿Miedo a qué? Quizás miedo a perder el apoyo de sus hermanos israelitas que estaban dispuesto a delatarlo. O tal vez miedo de haber perdido la oportunidad de liberar a sus hermanos de la esclavitud de los egipcios. No hay una sola cosa por la cual él podía sentir miedo. Tal vez, más que miedo Moisés sentía incertidumbre.

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:

¿Alguna vez tomaste alguna decisión pensando primero en beneficiar a otros?

¿Alguna vez tomaste una decisión pensando primero en beneficiarte a ti?

¿A quién pones en primer lugar cuando vas a tomar una decisión?

¿Qué enseñanza sacaste del estudio de esta semana?

¿Qué principio bíblico pudieras aplicar a tu vida?

¿Cómo ves reflejada a tu iglesia en lo que enseña este pasaje bíblico?

¿Qué pudieras hacer para ayudar a tu iglesia a alinearse con este principio?

¿Por qué es importante pensar primero en los demás?

¿Piensas que debes hacer algún cambio en tu vida?

 

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